De cabeza
Y hoy, el mundo está torcido. Transitando por las calles, me he topado con que hoy, las personas caminan de cabeza. Es un tanto desconcertante, puesto que en lugar de sus rostros veo de manera rápida y de reojo, su par volteado de zapatos. He visto hoy zapatillas, zapatos deportivos, botas y sandalias coquetas. Los he visto de todos colores y tamaños. Algunos gastados y otros tan nuevos que diría nunca han sido usados. ¿Qué tanto puedo saber de alguien si sólo puedo verle los zapatos?. Generalmente me gusta sonreír por la calle o hurgar entre las expresiones ajenas. Es interesante observar su mirada e imaginar qué estarán pensando. Me entretiene crear la historia de sus vidas y adivinar sus más profundos secretos. Hoy, sin embargo, el mundo ha dado la vuelta y, con ello, mis prejuicios. Ya no puedo suponer que la mujer con mirada baja está triste o el hombre con media sonrisa tuvo un sexo espectacular esta mañana. Nisiquiera si la pareja que está a mi lado en el tren, con aire distante y aburrido, es realmente feliz o sólo están matando el tiempo en lo que llega la persona adecuada. Puedo suponer, tal vez, que el par de zapatillas delicadas que vi esta mañana se encontraban un poco molestas por la tira que se le desprendió a una de ellas; que los mocasines mal lustrados se despertaron tarde y están teniendo un mal día o que las zapatillas deportivas, rojas y gastadas, son felices. Tal vez que la pareja de zapatos de tacón y de vestir, de buena y cara marca, que caminaban lento y pesado en el parque, estaban resolviendo diferencias maritales pero que, al final del día, terminarán abrazados viendo el atardecer. Abriré los límites de mi mente y trataré de guiarme tan sólo por mi intuición. Es difícil crear nuevos prejuicios. Lleva toda una vida y el esfuerzo es grande. Es demasido trabajo y no tengo la certeza del tiempo que durará esta novedosa organización del mundo. Mañana, tal vez, sólo veré transitar almas o pensamientos. Con suerte, un día me tope con corazones o tal vez sólo con reflejos en el espejo. Mientras tanto, limpiaré un poco las suelas de mis zapatos y me pintaré y cortaré las uñas de los pies. Puliré mi nueva máscara para que, la gente que para mí está de cabeza, y sólo verá mis pies, pueda pensar que le sonrío como siempre.

3 comentarios:
Hola Biank,
Explorando el mundo de nuevas formas. Qué tal que un día puedas hablar con sus sombras, o comentar con sus párpados o quizá veas personas formadas de átomos traviesos.
Un abrazo lleno de posibilidades.
Hola. Me gustó mucho esta entrada, porque me puso a pensar que en realidad son muy pocas las veces que vemos la verdadera cara de los demás: casi siempre vemos sólo sus sombras, sus apariencias. Tal vez un par de sandalias rositas expresen más que una cara de indiferencia.
Me quiero imaginar como se verían unos huaraches de mal humor, o unos mocasines que están felices de la vida... sonreiran los zapatos que sacamos del closet cada mañana, triunfantes sobre los demás...
Publicar un comentario en la entrada
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Página principal