
Y, de pronto, un momento de lucidez marcó mi vida. De pronto, sin previo aviso, fue como si la luz fue encendida nuevamente. Ayer encontré una inspiración, sus letras me llevaron a conectarme con lo más profundo de mi existencia, me ayudaron a absorverme, a reecontrarme, a tocarme el alma, a reconocer nuevamente que estoy tan perdida dentro de este mundo material, que el mundo me duele, unas veces más que otras, pero me duele, recordar que siempre quise ser escritora, que comenzé a pintar en el momento en el que las palabras perdieron su fuerza, en el momento en el que me dio tanto miedo enfrentarme al verdugo implacable de las palabras. Escribir es un proceso existencialistamente doloroso; habrá quienes logren desprenderse sin dolor, hay quienes dicen saben mentir mejor que otros. Ver un alma transparente como la que me encontré ayer es un descubrimiento maravilloso; tenía tanto tiempo que nada me movía con esta intensidad...tenía muchas lunas sin despertar en mi interior este sentimiento de inquietud y movimiento. Hace algunos años me dormí...
Hoy pienso, a momentos, aquella felicidad pudo haber sido mía...pero no hay felicidades robadas o perdidas, no hay momentos desperdiciados si por fin un día logras abrir los ojos. ¿Demasiado tarde? espero que no...nunca es tarde para encontrar el rumbo...nunca es tarde para darse cuenta, nuevamente, de la incapacidad de uno para coexistir en el mundo material.
Me gusta el sabor de las letras, disfruto mucho saborearlas al nacer. ¿Dónde está mi taller de escritores?...quiero estudiar filosofía y letras. Tengo que hacer muchos cambios en mi vida...tengo que volver a comenzar...estoy asustada...me siento asustada en medio de este mundo desconocido que se abre.